
(Poesía por René Sandino Monterrey, nicaragüense residente en Toronto, Canadá)
Estos nueve poemas son una muestra de este libro autopublicado y distribuido a varios amigos y
familiares. El libro completo contiene 115 poemas, escritos entre los años 1986 y 1993 en Costa Rica,
Canadá y Estados Unidos.
- Gran Sultana
- Momotombo
- Un Frío Soneto
- Siento
- Opinión
- El Lápiz
- Vida
- La Verdad
- Un Soneto
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1. Gran Sultana
Sobre la confusa pradera de mi mente
veo tu silueta, imponente y límpida,
cargada de recuerdos, mi querida Granada.
Veo todo aquello que hacía tu gente
cuando yo era un niño, o simple adolescente;
¡ Cuando en mi alma quedaba tu imagen grabada !
Y en los más recónditos pliegues de mi cerebro
parpadean sin cesar las luciérnagas de la amargura,
porque con lágrimas de cristal el silencio quiebro.
Tu estampa Española, tu colonial figura;
la que tengo impregnada en mis glóbulos rojos,
es de América firme la más vieja estructura.
Y a pesar de la distancia que nos separa, de repente
veo con claridad de diamantes, aquí casi enfrente
el bondadoso hogar del tiburón, Mar Dulce Cocibolca.
Más allá está el cascarón del naufragado Victoria,
hiriendo con su ensarrado cuerpo la delicada arena;
Me invade el dolor, la angustia, la pena.
Mejor me relajo, me calmo, recostado en este viejo
pero macizo tronco de un centenario árbol de mango,
de estos que forman la costera alameda.
¡ Por salvar tu belleza haré todo lo que pueda !
¡ Granada de Nicaragua !,
de mi Nicaragua amada, ¿ dónde estás ?
Ya quisieran los imperios poseer tu Catedral,
tus arroyos, tus misterios, tu belleza sin igual.
Me voy a subir en uno de estos antepasados coches
que halados por caballos recorren tus terrenos;
Ya escucho las herraduras retumbar como truenos
en falsa tormenta, indicando así sutiles reproches.
Allá a lo lejos por la estación del ferrocarril,
por las calles y aceras, una manada de cabros
interfiere el tráfico de los que vienen por ahí.
El Mombacho señorial, guardián de las Isletas,
aumenta mis emociones como ensordecedoras trompetas.
Y tus parques, ¡ ni hablar !
¡ Jamás los voy a olvidar !
Los Kioskos, las fuentes con tortugas y lagartos,
los vigorones con chiles congo y el cacao del Central,
los lustradores y los vagos jugando ladrillete,
y la sombra de esos árboles que le daban un ribete
de tranquilidad, de dulzura, y una armonía genial.
Las iglesias que celosamente cuidan tu integridad;
Xalteva, San Francisco, La Merced y Guadalupe,
Catedral, y todas aquellas que salpican la ciudad.
¡ Granada de Nicaragua !,
de mi Nicaragua amada, ¿ cómo estás ?
Voy por la Atravesada, el Caimito y la Calzada,
y al contemplar tus techos de inigualables tejas
un hilo de placer sobre mi alma dejas.
Escucho un ruido sobre tus enladrilladas aceras,
y no me asusto pues tengo la certeza
que son tus niños pobres los que con firmeza
cabalgan sobre sus patinetas, de palo y balineras.
Las alegres fiestas y juegos de la Placita,
las procesiones, el Tope, los partidos en el estadio,
el Karawala, el González, y también el Hilda,
los Ladrillos del Flamingo, la repostería del Cóndor,
y todos los recuerdos que tengo en lo más hondo
y protegido de mi corazón, este día me hacen gritar
con la energía y potencia de una bomba nuclear:
¡ Granada de Nicaragua !,
de mi Nicaragua amada, ¿ me vas a esperar ?
Toronto, Canadá
14 de Agosto de 1988
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2. Momotombo (volcán)
El triángulo que dibujás en el espacio atmosférico
adorna con maestría el oblicuo horizonte.
La masa de tu alma, tu cuerpo esotérico
levanta la imagen de un sublime monte.
Retumbás de orgullo, temblás en arrogancia
con imponente silueta junto al Xolotlán.
Seducís nubes con la nica elegancia
que del cielo atrae tu mágico imán.
Tu rostro, el cono que adorna el paisaje,
encierra el misterio de un llanto candente.
¡ Las lágrimas salen del alma de tu gente !
Y aquellos que andamos en el exilio salvaje
sufrimos tu ausencia, un calvario inminente.
¡ Momotombo no dejés que a mi patria se le ultraje !
Torontanagua, Nicaranadá
9 de Octubre de 1991
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3. Un Frío Soneto
La nieve, como un manto celestial purificado
cubre la carátula de un suelo gentil.
Los rayos potentes del astro iluminado
rebotan al unísono en el blanco sutil.
Los vientos repletos de congelados impulsos
penetran con cautela en los humanos pulmones.
El hielo silente, en arbitrarios montones
enfría el ambiente del espacio convulso.
Invierno norteño de inclemente alma dura,
¿ acaso eres castigo, o sos temporal sepultura ?
Blanco frío inerte espejo, máscara pasajera.
¡ La gente suele tener esta helada estructura !
¡ Se cubre de blanco la oscura maldad verdadera !
Mas el hielo se derrite al llegar la primavera ...
Torontanagua, Nicaranadá
6 de Diciembre de 1991
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4. Siento
Siento en el aire un aroma mortal;
siento en la tierra un desastre total;
siento en el alma un estado inestable;
siento en el cuerpo, cansancio interminable;
siento en la gente una gran preocupación;
siento en mi mente una gran desilusión;
siento que un día llegará el gran final;
siento la agonía de una sociedad bestial;
siento dolor aun cuando no hay heridas;
siento temor de no dar lo que tú pidas;
siento los rayos del sol sobre mi cara;
siento que la tierra de dar vueltas no para;
siento mis manos temblar de nerviosismo;
siento mis ideas caer en un abismo;
siento por todos, sin importar el origen;
siento preocupación, pues los niños se afligen;
siento lo que sientes y lo que sentirás;
siento que la gente su amor te negará;
siento como ayer, siento como hoy;
siento que no sé ni para dónde voy;
siento que algún día mi mensaje entenderás;
siento que tu forma de ser cambiarás;
siento, y no sé qué es;
siento, algo que ya se fue;
siento, nada más;
siento, ¿ por qué será ?
San José, Costa Rica
3 de Abril de 1987
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5. Opinión
No soy poeta ni escritor.
Soy simplemente el peor
de los aficionados locos,
que al escribir liberan un poco
la energía y tensión del cuerpo.
Aunque Rubén ya haya muerto,
no habrá jamás en el planeta
cabeza alguna cuya silueta
supere al genio de Darío.
Por eso hoy yo me río
de lo que escribo y lo que pienso,
porque sé que es inmenso
el tesoro que él nos dejó.
Lo que sí debemos agradecer
los nicaragüenses todos,
(a tan eminente personaje)
es ese puñado de coraje
que nos hace a todos creer
que Félix no se ha ido,
que simplemente se ha dormido,
y podemos revivirlo
escribiendo un poco.
Creo que estoy loco.
San José, Costa Rica
27 de Octubre de 1987
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6. El Lápiz
Mi mano sostiene firme y segura
el apéndice artificial cautivo.
Gracias a éste es que hoy escribo
en el claro día o en la noche oscura.
Por eso es el lápiz mi gran amigo;
mudo y silencioso, -herramienta fiel-
sin él no puedo decirte lo que digo
ni dejar mi huella en este tuco de papel
Cuando yo era todavía un chavalito
aprendí a usar el infalible objeto;
la mano de mi madre (sobre la del niño inquieto)
fue la artífice de la proeza: el escribir bonito.
Hoy en día, el mencionado aparato
uso para cartas, firmas y poemas.
Es mi extremidad adicional a cada rato
y locutor ficticio de todos mis temas.
Gracias lápiz por servirme tanto,
sin cobrar salario ni pedir aumento.
En mi vida sos el vocero de mi canto,
y en mi muerte serás el glorioso instrumento.
San José, Costa Rica
23 de Noviembre de 1987
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7. Vida
¡ Vida ! Venís y te vas
sin preguntar a nadie.
¡ Vida ! ¿ Qué nos dejás ?
Si sos como el aire,
pasajera, invisible, fugaz.
Por temor a perderte
nuestra mente tambalea,
y sin llegar a conocerte
hacemos que nuestra suerte
tu protectora sea.
¡ Vida ! ¿ Por qué me matás ?
Si vos venís y te vas
cuando te da la gana,
¿ por qué no me dejás
entenderte ? , ¡ vida vana !
Ahora que te vivo,
no me metás en miedo.
No me quemés con el fuego
de tu capricho escondido.
¡ Dejame vivir en paz !
¡ Vida ! No me amenacés
porque no soy capaz
de saber lo que querés.
¡ Dejá de ser ave rapaz !
Por favor no me jodás.
Todavía tengo la duda
que tu misteriosa índole
hace que en mi alma suba
y baje, sin que se pose
ni se destruya.
¡ Vida ! ¿ Para qué jodido
te encarnás en un ser,
si muchas veces al olvido
lo mandás, y al querer
vivir, entonces ya te has ido ?
¿ Acaso, vida mía,
amiga vida, sería
posible que no existás,
y que solamente seás
el reflejo de la muerte ?
Qué desgraciada suerte
la nuestra entonces,
vivir temiendo perderte,
y encontrar al final
que era mejor la muerte.
Toronto, Canadá
10 de Julio de 1989
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8. La Verdad
Puede un maléfico hombre
sonriente su rostro mostrar.
Puede así mismo su nombre
de alguna forma utilizar.
Pero aunque su tez asombre
con magnífico semblante,
la maldad de su talante
no quitará de su vida,
y será siempre sabida
la hipócrita faz cambiante.
Torontanagua, Nicaranadá
6 de Febrero de 1992
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9. Un Soneto
Un soneto es el alma de un diamante,
la mente de una piedra malaquita.
Es la vida que canto a cada instante
y la voz de una luz inaudita.
Un soneto es el llanto constante
de un rubí que prisionero palpita
ante el dolor de un injusto percance.
¿ Por qué el llorar lo siento tan cerquita ?
Sonetos van, vienen y se amontonan
formando una singular muchedumbre
de ideas que con rima se coronan.
¡ Sonetos se recitan en la cumbre
donde la humanidad no los carcoma
ni les llegue el olor a podredumbre !
Torontanagua, Nicaranadá
12 de Abril de 1993
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